El apretado infierno
"sigo considerando la vida de familia como un
apretado infierno sin grandeza ni mérito"
Rosario Castellanos
Sí, realmente creo que Rosario tenía razón en tantas cosas y que por eso estaba tan jodida por dentro. Pobre mujer: inteligente, talentosa, y rodeada de hombres mediocres, pero engreidos. Claro que no fue lo peor que le pasó. Lo peor fue lo que nos pasó a todos: la familia.
Claro que la familia es la base de nuestra sociedad, por eso nuestra sociedad es una porquería guadalupana y telenovelera. A los mexicanos se nos debería caer la cara de vergüenza del tipo de familia que hemos ido construyendo, combinando nuestra historia de perdedores prehispánicos, con nuestra herencia española (de la que ni quiero hablar, por decirs).
Imaginemos que vamos caminando por la banqueta muy orondos y de repente un zoquete se sube con su carro y nos atropella. En el mejor de los casos (para ambos) nos mata en el instante, pero en el peor nos deja tullidos para el resto de nuestra vida y tenemos que atravesar por una eterna tortura de fisioterapias y llagas en la cola para poder medio movernos como si alguna vez hubiéramos tenido un cuerpo funcional. Claro que la ley nos protege como víctimas de una falta culposa y el infractor debe pagar con lana o con bote la pendejada que hizo.
Bueno, pues así, igualito, es la familia. Nadie tiene más oportundades de tullirnos el alma y la mente como el par de ocurrentes que nos trajeron al mundo. Y como víctimas principales de estos dos, los hijos deberíamos ser capaces de demandar por una indemnización cada vez que nos joden la capacidad de desarrollar cualquier habilidad para la que veníamos diseñados de fábrica.
Es cierto, no me importa lo que piensen. La mayoría de nosotros (no quiero generalizar aunque no conozca excepciones) fuimos engendrados y criados, o por un par de idiotas, o por un par de culeros, o por ambos juntos o combinados.
Yo definitivamente demandaría a mis padres, porque quitarme todo lo que me fueron jodiendo sólo en cada una de mis etapas de desarrollo psicosexual, va a llevarme toda la pinche vida. Y no es que no los quiera, si no los quisiera pues no me hubieran jodido tanto.
Mis padres no son los peores, sólo fueron los peores que me pasaron a mí.


